Martingala en apuestas
La Martingala es un sistema de apuestas que consiste en doblar el monto después de cada pérdida y volver a la apuesta inicial tras un acierto, para que la primera ganada recupere lo perdido más una unidad. Se usa casi siempre en apuestas que pagan 1 a 1, como rojo o negro en la ruleta. Ordena el tamaño de las fichas, pero no cambia la probabilidad de ningún giro.

Cómo se calcula la progresión de la Martingala
Con una base B, después de n pérdidas seguidas la siguiente ficha vale B × 2ⁿ y lo perdido acumulado suma B × (2ⁿ – 1).
Con 1.000 pesos de base, cuatro pérdidas dejan el saldo 15.000 abajo y obligan a poner 16.000 en la quinta ficha. Si esa quinta ficha gana, uno termina apenas 1.000 pesos arriba.
El problema de fondo es el cero. En la ruleta europea el rojo cubre 18 de 37 casillas, un 48,65 %, y la ventaja de la casa del 2,7 % se mantiene en cada ficha sin importar su tamaño. Las rachas largas son más comunes de lo que parecen: en 200 giros con un solo cero, la probabilidad de encontrar seis pérdidas seguidas ronda el 84 %.
Dónde choca la Martingala y con qué se confunde
El freno práctico es el límite de mesa, que cada operador fija a su manera y que figura en la información de cada mesa.
Cuando la progresión toca ese máximo ya no se puede doblar, y la racha queda como pérdida consolidada. Lo mismo pasa si el saldo se termina antes que la mala racha.
Se confunde seguido con la Martingala inversa, o Paroli, que dobla después de cada acierto en vez de cada pérdida. También se mezcla con el D’Alembert, que sube y baja de a una unidad. Ninguna de estas variantes corrige el valor esperado negativo de cada apuesta, porque solo reparte de otra forma cuándo llegan las ganancias chicas y las pérdidas grandes.



